Esta es una traducción libre (y aun en proceso) del articulo “Darkness visible“, publicado originalmente por The Guardian el 8 de Agosto de 1999.

La cuidad de Rostov, en Rusia, es la capital mundial de los asesinos seriales. El psiquiatra Alexander Bukhanovsky caza asesinos seriales, y el cree que puede tratar a los psicópatas antes de que comiencen a asesinar.

Le tomó exactamente 10 segundos al psiquiatra Alexander Bukhanovsky reconocer que el pequeño niño que yacía boca arriba en el pantano era una de las victimas de lasesino. Las cavidades orbitarias de Sasha se encontraban vacías, un signo revelador. El asesino, temiendo que su imagen haya quedado grabada en las pupilas de la victima, cual fotografía de pasaporte, decidió arrancarle los ojos. Bukhanovsky volteo hacia el jefe investigador Burakov. ‘Marquenlo como el número 40.’

Después de 10 años de búsqueda infructuosa y llamadas telefónicas de media noche anunciando patéticos descubrimientos dentro de un pozo o en un desvío ferroviario, Bukhanovsky era la ultima esperanza para el investigador policiaco Burakov. En un principio, sus oficiales subalternos se rieron del prospecto: un académico corpulento que corría entre los arbustos, que usaba unos pantalones con tirantes rojos y zapatos caros. El psiquiatra de aquel entonces 41 años, había sido llamado en contra de los deseos del gobierno en Moscú, y muchos oficiales de policía estaban avergonzados con la idea de traer a alguien cuya área de especialización era la homosexualidad y transexualidad. ¿Que utilidad podría tener una comprensión profunda sobre la orientación sexual cuando se trataba de descifrar los horrendos actos de un asesino en masa?

Pero, 10 años después, nadie duda de la contribución de Bukhanovsky para localizar al que posiblemente fue el asesino serial mas prolífico del mundo. ‘Temí por la vida de mi hija’ dice Bukhanovsky. ‘Vivia a tres kilómetros de donde se cometían los asesinatos.’

Bukhanovsky, el psiquiatra de mas alto rango en la ciudad de Rostov, en el sur de rusia, fue contactado por el investigador Burakov en una corazonada, y le solicitó elaborar un perfil sobre el probable asesino. Diez dias después, el produjo un reporte que fue impactante en su tiempo, debido a la novedad de su aspecto sexual. Tal y como Bukhanovsky escribió: Él no era Hannibal Lecter, pero era un hombre letrado, de mediana edad, con un historial de abuso sexual y problemas personales de índole sexual. Su analisis altero radicalmente la lista de sospechosos.

Sentado en su celda después de ser arrestado, Andrei Chikatilo, un vendedor itinerante con un grado de ingeniería, lloraba mientras leía su perfil. ‘Si, este soy yo’, dijo Chikatilo a Bukhanovsky, para después confesar los asesinatos de 56 niños, niñas y mujeres, como si fuera una recompensa para el psiquiatra por ser misteriosamente preciso.

Alexander Bukhanovsky ha conocido a tantos asesinos seriales como para filmar horas de la serie Cracker o escribir libros al estilo de Patricia Cornwell. Pero, a diferencia de ellos, el profesor de 51 años confronta el mal cada día, y ha desarrollado un entendimiento de la psique del psicópata con una autoridad que va mas allá de un guionista de televisión o un novelista.

De hecho, desde que ayudó a atrapar a Chikatilo en 1990, Bukhanovsky ha tratado a cada uno de los 30 asesinos seriales en su natal Rostov – Una ciudad del tamaño de Manchester, pero con mas asesinos seriales que cualquier otro lugar del mundo. El ha observado cada uno de sus movimientos, pasado días dentro de sus celdas mal ventiladas, escuchado horrores indescriptibles, escarbado profundamente dentro de su psique.

Ahora, Bukhanovsky cree que ha descubierto lo que cada fuerza policíaca y criminólogo necesitan con urgencia: Un modelo de lo que produce el mal en los hombres, un conjunto de criterios que el llama “el fenómeno Chikatilo”. Bukhanovsky sonríe ‘Y no tiene nada que ver con nuestro suministro de agua local’

El diagnóstico de Bukhanovsky es impactante. Rompe con cualquier mito de Hollywood. Los asesinos seriales no quieren matar, pero pasan décadas resistiendo el acto final del asesinato que crece dentro de ellos, a medida que se alcanza una nueva degradación sexual Chikatilo, por ejemplo, inició su carrera golpeando a niños en la playa, utilizando una toalla. Así también, múltiples asesinos se vuelven adictos a un incidente de su infancia que los vuelve locos.

Bukhanovsky me muestra un terrorífico video tomado por un profesor llamado Silvko. El video muestra como Silvko mutila a siete chicos vestidos como exploradores, una obsesión establecida 15 años antes cuando el adolescente y futuro asesino eyaculó por primera vez ante la mirada de un explorador que fue atropellado por un trolebús. ‘Un asesino serial se desarrolla desde la infancia’ menciona el psiquiatra. ‘Un psicópata pasa por etapas, antes de que, literalmente, prueben la sangre, y cada etapa es provocada por diferentes presiones.’

Se necesita a un rebelde para resolver un crimen atroz – Para ver a traves de lo ojos del asesino – y Bukhanovsky siempre ha sido alguien inusual. Su acogedor departamento es el hogar de una librería sobre crímenes psicópatas, y durante la filmación de ‘Inside Story’ para la BBC, Bukhanovsky a menudo tenia periodos de emoción extrema con sus nuevos descubrimientos.

En la pared de su sala, fijado al lado de una enorme piel de oso y varias dagas de casa, se encuentra un premio del gobierno ruso ‘por sus servicios en la búsqueda de asesinos en serie’. Pero también hay muchos científicos rivales y oficiales de policía que critican la fama de Bukhanovsky (por ejemplo, ha molestado al principal patólogo de Rostov, que se negó a ser filmado).

Para ellos, Bukhanovsky puede estar embarcando en un trabajo inaceptable para la delicada relación entre la medicina y la ley. Con su hija Olga – también una psiquiatra- tratan de lidiar con los asesinos o, al menos, tratarlos. El ha abierto una clínica privada llamada Phoenix, y ha comenzado un plan extraordinario para detener los asesinatos en Rostov y desarrollar la tesis que comenzó con Chikatilo.

‘He invitado a una docena de hombres jóvenes en la ciudad, los cuales muestran signos de convertirse en asesinos seriales’, dice el psiquiatra. Bukhanovsky ha persuadido a estos jóvenes para ser tratados en la clínica, con la promesa de no decir nada a la policía.

Tres semanas antes, un joven – que es uno de los ‘Asesinos en embrión’ de Bukhanovsky- se sienta en una habitación vacía, frente al escritorio del psiquiatra. ‘Edward’ de diecisiete años, explica sus fantasías. Desde que tenía 11 años, él ha desenterrado mujeres jóvenes, recientemente sepultadas para tener sexo con ellas. Con los hombros encorvados, es un muchacho hermoso, de piel oscura y ojos parecidos a las de un ciervo.

Como muchos psicópatas, Edward tiene daño cerebral; el sufrió una herida en la cabeza cuando se cayó en el camino a la escuela. ‘En Rusia, hay una alta incidencia de defectos cerebrales de nacimientos en hogares en aldeas aisladas,’ dice Bukhanovsky después de la sesión. ‘Esto significa que el potencial asesino no tiene el intelecto para lidiar con un factor clave: humillación. No lo olviden, la humillación es la clave para descubrir por que las personas matan repetidamente. Sin mi ayuda, ellos buscaran venganza por su falta de poder durante la infancia’

Edward fue traído a la clínica por su madre, Lena. Ella nos informa posteriormente que no es posible que sigamos grabando para nuestro documental en su casa. El padre de Edward lo encadena a un escritorio, y teme que Edward desaparezca durante semanas, como lo ha hecho repetidamente en el pasado. Y nadie sabe que hará si eso ocurre.

En la entrada de la clínica, otro joven golpea sus talones. ‘Igor’, sin animo de ofender, tiene las orejas mas grandes que haya visto: Orejas que el detesta, junto con su cuerpo larguirucho. En consecuencia, Igor, de 22 años, aun es virgen. Pasó su infancia cortando a las mascotas de la familia. Como todos los pacientes de Bukhanovsky, Igor no parece alguien sobresaliente; la mayoría de la gente tendría pocos reparos contratándolo como un obrero. Su locura yace dentro de él. Bukhanovsky extrae esa locura, como cuando un sacerdote recibe una confesión. ‘Quiero acosar a una chica.’ cuenta Igor. ‘Pero, ella debe ser muy sexy. La sedaría con cloroformo antes de violarla. Despues de todo, ella es una cualquiera.’

Igor sonríe escalofriantemente. Con sus dedos, Igor hace la forma de una pistola. Él apunta hacia el suelo, jala el gatillo y levanta el arma simulada hacia su boca para soplar el humo que “sale” del arma.

El peor de todos es ‘Misha’ – el paciente que más escalofriantemente ilustra cuan lejos Bukhanovsky llegará para su investigación. El chico de 22 años, ha cometido violación tres veces, torturando horriblemente a sus victimas. Misha se sienta: Una mente criminal atormentada más por lo que podría hacer que lo que ya ha hecho. Pero los asesinos seriales raramente sienten lastima – excepto por ellos mismos.

‘Mi trabajo es ayudar a los enfermos’, dice Bukhanovsky mientras golpea la mesa. Pero, si el profesor fallece mañana en un accidente, ¿Quien nos asegura que Misha, en libertad, privado de medicación y terapia, no volverá a acosar mujeres de nuevo? Los camarógrafos apuntan a Natasha (de 14 años), la novia de Misha. ¿No está Bukhanovsky preocupado por ella? ‘No puedo garantizar que Misha jamás reincidirá, pero al menos sabemos donde se encuentra.”

Después de todo, pienso en la delicada Natasha, emocionada por haber escapado de las estructuras de su entorno familiar, viviendo hoy en día con un psicópata medicado de 23 años. Veinte años antes, ¿Bukhanovsky hubiera deseado que su propia hija, Olga, viviera con un Misha y a la larga, poder ser presa de cualquier estallido repentino?

La psiquiatría siempre ha afirmado tener grandes poderes y ha construido una fórmula para explicar lo insondable. A Bukhanovsky le encanta abrir su caja de hojas Perspex, las cuales describen el fenómeno Chikatilo: El diagrama de Venn y las tablas que enlistan las estadísticas sobre daños cerebrales y las categorías de desviaciones sexuales. Es muy capaz de adoptar el mismo tono firme para sofocar las dudas de un periodista visitante, como aquel usado cuestionar al criminal más desagradable en las cárceles de Phoenix o Rostov: una firmeza que no acepta disentimiento.

Pero, en los cuarteles de la policía en Rostov, las autoridades están comenzando a preocuparse sobre los métodos de encubrimiento de Bukhanovsky. ‘Este “paciente” que el llama Misha, ha violado a distintas mujeres, eso definitivamente es un crimen y no debe ser encubierto,’ dice el fiscal local Amuhan Yandiev. El oficial de prensa de la policía entra. ‘El miedo de ser castigado – eso es el fundamento de la justicia. Bukhanovsky está en el límite.’

Sujetando sus tirantes, con el maletín en la mano, Bukhanovsky desestima esto. ‘Mira. Ninguno de estos jóvenes ha reincidido en los últimos siete meses. Eso es mejor que tenerlos ahí afuera, en el pueblo, desconocidos y casi ilocalizables. Si podemos entender que está detrás de la incontrolable naturaleza de asesinar, entonces sabremos mas sobre las razones detrás de cada tipo de crimen violento.’

Y no podemos culpar el ritmo de trabajo de Bukhanovsky. En años recientes, la sociedad rusa se ha vuelto adepta a demonizar al asesino serial, mostrando una imagen del mal tal que la sociedad apoya los pelotones de fusilamiento sin cuestionar. Kostantin, el barbaro, la bestia de Taganrog, el electricista: las historias sangrientas se han vuelto comunes en los periódicos rusos, así como las noticias deportivas en los nuestros. No es raro que los boletines de noticias muestren el juicio de un asesino de cabeza afeitada que mira fijamente, como un Chikatilo contemporáneo, desde la celda de un tribunal.

La industria de asesinos en serie está proporcionando a Bukhanovsky un ingreso privado considerable para complementar el salario estatal oficial de $ 70 al mes que recibe por administrar el asilo local. También hay un flujo constante de boletos de avión a las conferencias internacionales a las que asisten académicos de Silicon Valley y los oficiales de Scotland Yard ansiosos por escuchar sobre el Fenómeno Chikatilo. Los Estados Unidos están experimentando actualmente un brote de asesinos seriales y asesinos en masa (aquellos que masacran una vez y usualmente se quitan la vida). En 1995, la cadena de televisión HBO llevo a la ficción la vida de Bukhanovsky en la película Ciudadano X, en la cual, Max von Sydow hizo el papel del psiquiatra.

Y la clínica de Bukhanovsky también es un buen negocio. Hoy en día, la clínica distribuye medicamentos y da terapia a personas con cualquier tipo de trastorno – pedofilos, perpetradores de incesto, e inclusive asesinos: todos son mantenidos de manera anónima en un archivo de computadora, en caso de una posible acción policíaca. Los casos mas extremos son tratados de manera gratuita, en parte por compasión, pero también tal vez para fomentar el sustento de la base de investigación que Bukhanovsky necesita para continuar su trabajo.

El simple apartamento del psiquiatra contradice el hecho de que ahora, según los estándares rusos, es muy rico, con poderosos contactos familiares estadounidenses. (La BBC tuvo que negociar su película a través del sobrino de Bukhanovsky, un abogado de Boston). Pocos agentes de policía se arriesgarían a la exposición mediática que se sucitaria si se intenta allanar la clínica Phoenix. Y ellos necesitan los hallazgos de Bukhanovsky, en un país donde se cree que la mitad de los 25000 asesinatos sin resolver están vinculados con asesinos seriales.

Los sistemas de computo centralizados, muy comunes hoy en día para las fuerzas policíacas occidentales, son algo inasequible en una Rusia asolada por la crisis. En un país tan grande, es fácil para los delincuentes elegir víctimas entre el ejercito de desposeídos que se congrega en cada estación de tren o estación de autobús. En la prisión principal de Rostov, los asesinos seriales presos se acumulan como gallinas en una granja. En mayo de este año, Yeltsin canceló formalmente la pena de muerte como condición rusa para poder entrar a la unión europea.

Un cóctel de adulación, whisky y rublos nos introduce en el corredor de la muerte para hablar con los antiguos pacientes de Bukhanovsky. Un ex estudiante de medicina de 26 años de edad un joven de hombros anchos y guapo que está atado a las barras de una jaula dentro de la celda entrevistadora. Vladimir Krishtopa violó y asesinó a seis mujeres y después de su arresto, fue sometido a un exhaustivo analisis por parte de Bukhanovsky Solo un tick en el ojo izquierdo de Vladimir delata al maniático que lleva dentro. ‘Se metió dentro de mi,’ dice.

‘Se que si hubiese conocido a Bukhanovsky antes de haber cometido los crímenes, me hubiese curado. Estoy 100% seguro de eso.’

Para Vladimir y los otros presos, la vida en el corredor de la muerte no es un día de campo. Cada preso tiene dos visitas de familiares por año, y la provisión de comida provista por el estado (media hogaza de pan por día) tiene que ser complementada con parcelas semanales de alimentos de familiares que los cuidan.

‘Los asesinos múltiples sienten una enorme relajación después de haber asesinado,’ dice Bukhanovsky, ‘Y esto infunde una auto-creencia de que lo que hacen es necesario.’

Vladimir está tan genuinamente arrepentido como un asesino serial puede estar. En una cadena de letras escritas a Bukhanovsky, hay constantes referencias a ‘mis malas acciones’, y un derramamiento de horror por ser condenado bajo las mismas leyes que el sangriento Chikatilo. ‘Incluso los asesinos en serie tienen una especie de orden jerárquico y limites morales’, dice el hombre que en todos los aspectos se ha convertido en sacerdote y confesor de muchos de ellos.

Vladimir asume la posición de salida: cabeza agachada, manos a la espalda. El susurra mientras deja la celda: ‘Díganle a mis padres que los amo. Saben, ellos son médicos, y no puedo deshacer su dolor.’

En muchos aspectos, esta figura pálida y triste rompe las reglas de Bukhanovky con su padre y madre, su talento para la guitarra, las novias y la carrera dinámica que todos esperan. ‘Pero bebí una botella de vodka antes de mi primer asesinato, y después estrangulé a mi victima con una chaqueta Reebok,’ dice Vladimir.

Bukhanovsky explica: ‘Uno olvida que un asesino a menudo se olvida de su humanidad cuando están en un estado de embriaguez. Necesita matar en una posición de olvido para que se sienta exaltación plena, sin mancha por las dudas morales. El es un rey y un esclavo al mismo tiempo. No considera a su víctima como un individuo con rasgos personales.’

El conocimiento de Bukhanovsky está desenterrando información vital para todas las sociedades donde el asesino en serie vaga. Pero la verdad aterradora es que la alta tasa asesinatos en serie de Rostov se refleja no sólo a través de Rusia sino en muchos países donde la tasa de esclarecimiento de los asesinatos es mucho menor que la nuestra. Al fin y al cabo, la policía británica -a pesar de estar tan ocupada- suele encontrar a los asesinos después del primer crimen. Pero, ¿Cuantos asesinos cometerán un crimen de nuevo apenas tengan la oportunidad?

Hay, en el profesor, algo de filósofo. ‘Es la condición humana para existir en un estado de equilibrio natural. Hay santos a quienes construimos santuarios para honrar la bondad de su trabajo. Pero cuando leo acerca de un santo, lo que aprecio es el poder de la virtud, además de la negrura ensordecedora de la que también es capaz la humanidad.’

Se acaricia a su nieto en la cabeza, y hay un largo silencio. Tal vez Bukhanovsky haya pagado un cierto precio melancólico por aceptar, en nuestro nombre, lidiar con el diablo.